Que fácil es nadar cuando la corriente del río te lleva, te sale todo, los problemas que vienen de frente te resbalan y se alejan, y tienes el apoyo de todo el mundo que te empuja. Solo hace falta dejarse llevar y todo fluye. Pero no siempre es así de sencillo, a veces el río desemboca en el mar. Te ves envuelto en corrientes,  todo es oscuridad, te cuesta mantenerte a flote. Es como tele-transportarse al fondo de una fosa marina. No es una excursión de buceo por aguas cristalinas, lo sé por experiencia. Eso si, tocar fondo puede darnos ese impulso para volver a resurgir.

Está oscuro, hace frío, te sientes solo e indefenso. En mi yo “versión pasado” siempre le echaba la culpa de estar en la zona oscura a factores externos: mis padres, mis compañeros de trabajo, la crisis económica, o cualquier cosa que tuviera a mal cruzarse en mi camino. 

Las 40 velas que soplé por mi último cumpleaños me hicieron ver a los culpables como un mal día de pesca en el mar. Mar que es igual para todos, por cierto. Unos son capaces de amoldarse y pescan peces espada. Otros se compadecen de su mala suerte, como si su única herramienta fuera una pequeña caña sin cebo. 

Yo me he quedado sin peces varias veces, con pensamientos como:

  • Yo no valgo para nada
  • Al final siempre lo acabo fastidiando
  • Los últimos intentos han sido un fracaso, seguro que si vuelvo a intentarlo el resultado será el mismo.
  • Esto está por encima de mis capacidades
  • Mi amigo tenía razón, eso es muy difícil para mi

Sin saber cómo acababa cargado de bloques de plomo que me iban hundiendo lentamente. Mis burbujas subían hacia la luz  y yo acababa sumido en la oscuridad. En el mejor de los casos, un sprint al verme acorralado me servía para subir a la superficie y coger una bocanada de aire. Pero como seguía teniendo los plomos pegados me sumergía una y otra vez. El siguiente arreón costaba un poco más. El cuerpo y sobre todo la mente se iban cansando de luchar contra corriente.

“Para la maratón que supone salir de la oscuridad siempre hace falta un primer paso, y ese primer paso lo puede dar uno mismo ¡¡¡¡Si se puede!!!!!”

En mi caso tuve la ayuda de mi mujer, que siempre ha arrimado hombro y todo el cuerpo incluso antes de que supiera que la necesito. 

Pero no siempre es así. Es cuestión de convencerse del aqui-yo-ahora, y adelante. A veces uno mismo tiene que ponerse la capa de superhéroe y salvarse a sí mismo. El primer paso es dejarse ayudar por profesionales y tomar la medicación si nos la prescriben. Este camino es complicado, porque nuestro cerebro nos manda mensajes negativos constantemente. En el libro «Deberías hablar con alguien» cuenta con un toque de humor como una psicoterapeuta sufre en su interior y supera este viacrucis.

Además a mi me ha funcionado cambiar de táctica: si esperas resultados diferentes no hagas siempre lo mismo. Fruto de este cambio nació Método PGP,  la solución a problemas importantes. Me pongo manos a la obra con sencillez, comiéndome el problema trocito a trocito. El motor del cambio arranca con las motivaciones  que hay dentro de mi. Las motivaciones que funcionan de verdad tienen que cumplir las siguientes condiciones:

  • Sencillez, los motores necesitan arrancar a baja potencia.
  • Sólo valen las propias, las que están dentro de nosotros mismos. Las metas prestadas se quedan siempre por el camino a la mínima adversidad.
  • El protagonista principal del camino a la meta tiene que ser uno mismo. El objetivo es cargarnos de moral con nuestros propios éxitos.
  • Tienen que ser medibles, así cuando estas corriendo hacia la meta te das cuenta de todo lo que has hecho, y lo poco que te queda para acabar.
  • Una meta en la cabeza cada vez, para concentrar esfuerzos y conseguir logros lo antes posible. Es muy complicado aprender dos estilos de natación a la vez.

En mi caso he dejado a un lado las metas grandilocuentes tipo aprender un idioma, hacerme rico con un blog o ganar un torneo de Padel. He rescatado metas mas de andar por casa, como salir a pasear 30 minutos al amanecer o tener contacto con 2 personas al día.

Como estoy empezando, elijo la más sencilla, salir a pasear todos los días. El equipo, sencillo, unas  zapatillas. Procuro salir acompañado, 2×1 en metas. Con cada pequeña meta que vamos consiguiendo convertimos cada pieza de plomo en un globo de aire que nos empuja hacia arriba. ¡Que viva la flotabilidad!

Cuanto más me lo curro, más buena suerte tengo, más metas voy consiguiendo y cada vez encuentro en mi anzuelo peces más grandes.

Ciclo de la vidaTodo este proceso de salir de la oscuridad del mar es como si el sol evaporara las gotas de agua del mar, las convirtiera en nubes que el viento lleva a la tierra, y al llover sobre las montañas volvieran a alimentar a los ríos, benditos ríos. Es el ciclo del agua, el ciclo de la vida. 

P.D. El torneo de Padel tendrá que esperar, pero mientras ya he dado el primer paso ganando el primer partido oficial. Partido ganado gracias al gran compañero que me eligió.

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