¿Qué se siente al llegar a la meta?

Depende de como hayas elegido la meta.
Hay veces que al llegar uno se siente vacío, son las metas «prestadas».
Cuando llegas a una meta personal, sientes una sensación de plenitud, como estar encima de una nube con arcoiris.

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Qué envidia sana se siente al  ver a los demás llegar a sus metas. A mi me  costó, pero con el tiempo conseguí responder a la pregunta…… ¿Qué se siente al llegar a la meta? Y la respuesta es «Depende». ¿De qué? Pau Donés y Jarabe de Palo lo explicaron muy bien en esta canción. Hay veces que llegar a la meta es como recibir un trofeo, que levantas con una sonrisa forzada, y al llegar a casa metes en un cajón. Porque ni siquiera vale para ponerlo en las baldas del salón y que vaya cogiendo polvo. Y sí, te sientes vacío, porque la meta no era una meta para ti, no era tu carrera, no te motivaba. En un abrir y cerrar de ojos tu cerebro cierra la puerta al proyecto acabado y busca uno nuevo. A mi me ha pasado con muchas cosas materiales.

Aunque no todas, ¡¡eh!! , por ejemplo cuando compré mi actual piso. Para mí era el comienzo de una nueva vida,  así como de una nueva familia. Llevaba ahorrando más de 5 años cada € que ganaba y no gastaba los fines de semana, y además de un poco (bueno, mucho) vértigo por la hipoteca firmada, sentía una sensación de bienestar especial. La primera vez que sentía «eso» en mi vida de adulto. Ni cuando conseguí mi primer trabajo, ni cuando me compré el primer coche. Mi propia casa era símbolo de una nueva vida.

¿Y qué se siente al haber llegado a la Meta, de verdad?

Llegar a la meta es como coronar la montaña de tu vida

  • La primera sensación de ¡Soy la leche, lo conseguí! Y eso que cuando empecé la meta estaba lejíííííííííííííííísimos, no se vislumbraba el final del túnel… ¡parecía imposible llegar! 
  • Después queda una sensación de paz interior, que, sorprendentemente, perdura con el paso de los días. Es como estar en una nube, pero no de las de tormenta, de las blancas con el sol al lado y un arco-iris.
  • Mirando atrás. Nos invade una sensación inmensa de gratitud hacia todos los que nos habéis apoyado; al Equipo. Tanto hacia los que han seguido nuestros pasos y han animado en los momentos duros, como a los que han aportado su conocimiento y su tiempo.
  • Han pasado muchas cosas, no todas buenas ni favorables, pero el camino ha merecido la pena. Teniendo claro el Objetivo y trabajando un poco cada día (por supuesto que también descansando de cuando en vez), ha sido posible llegar a la menta. Una de las claves para haber llegado a la Meta es marcarse metas parciales, disfrutando de cada paso completado.
  • Otra clave para haber logrado la Meta, ha sido visualizar el éxito en los momentos duros y de bloqueo. Dicen que todo ganador de un Oro Olímpico se ha permitido el lujo de soñar con el éxito tras una dura jornada de entrenamiento. Y ahora, si dejas la mente en blanco, ¿hacia dónde te dirigen los sueños?

«Llegar a la meta es como hacer cumbre en la montaña de tu vida. Encima el cielo infinito y el mundo a tus pies.»

 

aquiyoahora.es

Vale, ya he llegado y lo he disfrutado, y ahora, ¿qué?

 

Me acuerdo que unos días después de firmar la compra de mi primera casa caí enfermo, y eso que yo «nunca» me pongo enfermo. Al pasar por el banco para finiquitar unos trámites me comentó el banquero que lo había visto en su carrera un porrón de veces. Después de la tensión de los últimos días y  haber conseguido la meta, las llaves de mi primera casa, el cuerpo se declara en huelga. Así que necesitamos un tiempo para recuperarnos, física y sobre todo mentalmente. 

Mi «modo recarga» incluye hacer ejercicio y sobre todo pasar tiempo con esas personas a las que no les has dedicado el que merecían durante la carrera a la meta. 

Durante la última carrera hemos dicho que no a muchos trenes que han pasado intentando apartarnos de nuestra meta. Estamos tentados a intentar coger alguno alguno antes de que se vaya de nuestra estación, pero tranquilos. Hay muchos trenes en la vida, y a hora toca coger el vagón-cama con restaurante y gimnasio e invitar a nuestro equipo.

 

Cuando van pasando los días, las semanas, o el tiempo que tu cuerpo y mente necesiten para recuperarte, empiezan a venir a la mente ideas de nuevas metas. El haber conseguido una meta te da alas para enfrentarte a retos más complicados. También hay que tener en cuenta todos esos proyectos que han ido surgiendo, y que hemos ido apartando para concentrarnos en una única a meta. Molesta bastante el decir que no a otras metas cuando estamos enrolados en algo importante. Lo que yo hago es anotarlo todo, y tirar de libreta cuando volvemos a te er la opción  de elegir u a nueva meta.

Piensa en las motivaciones de cada uno, valora el plan y el equipo necesario, y cuando lo tengas todo atado, a por ellos, que son pocos y cobardes.

Para acabar, te recomendamos una lectura sobre metas, «Del sueño a la meta» de Javier R. González, donde nos cuenta su satisfacción por haber llegado a sus metas.

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